Datos sobre la COVID-19

¿Qué es la COVID-19?

La COVID-19 es la enfermedad causada por el virus denominado coronavirus-2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2). El SARS-CoV-2 es una nueva cepa de coronavirus. Antes de diciembre de 2019 no se había identificado en seres humanos.

Existen muchos tipos diferentes de coronavirus. Los coronavirus infectan principalmente a los animales, pero algunos también pueden infectar a las personas.

El brote de COVID-19 actual comenzó a finales de 2019; la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una pandemia el 11 de marzo de 2020 (1). Se trata de la primera pandemia causada por un coronavirus.

Symptoms of COVID-19

¿Cuáles son los síntomas de la COVID-19?

Los principales síntomas de la COVID-19 son:

  • fiebre
  • tos
  • debilidad general o fatiga
  • alteración o pérdida del sentido del gusto o del olfato
  • dolor de garganta
  • dolor de cabeza
  • dolores musculares
  • diarrea.

La gravedad de la enfermedad varía mucho de una persona a otra.

Algunas personas con COVID-19 están asintomáticas, lo que significa que no tienen ningún síntoma.

En los casos graves, los síntomas pueden consistir en

  • dificultad para respirar o falta de aliento
  • confusión
  • dolor de pecho.

Las personas con síntomas graves pueden necesitar atención médica y apoyo especializados.

El estado del paciente puede empeorar rápidamente. Si hay un empeoramiento, suele producirse durante la segunda semana de la enfermedad.

Por desgracia, algunas personas con COVID-19 tienen que ingresar en el hospital. Algunas incluso pueden necesitar cuidados intensivos, en ocasiones, durante periodos prolongados.

¿Cuáles son las complicaciones de la COVID-19?

Las personas con síntomas graves que afectan a las vías respiratorias pueden necesitar un respirador (ventilación mecánica). Esto puede hacerlas más propensas a contraer una infección además de la COVID-19, como una neumonía.

Algunos pacientes con COVID-19 también corren un mayor riesgo de sufrir complicaciones relacionadas con la coagulación de la sangre, como ictus o infartos de miocardio.

Además, los pacientes presentan a veces síntomas relacionados con el sistema nervioso. Puede tratarse de cambios temporales de personalidad o alteración del estado de alerta.

La probabilidad de necesitar ingresar en el hospital es mayor en las personas mayores, sobre todo, en las mayores de 60 años y en las que tienen enfermedades subyacentes.

En general, el riesgo de morir por COVID-19 es bajo, pero mayor que el de la gripe. El riesgo de muerte es mayor en las personas de edad avanzada, así como en las que padecen enfermedades de larga duración.

¿Qué es la COVID-19 persistente?

Un pequeño número de pacientes pueden sufrir efectos persistentes de la infección por COVID-19. Esto se denomina enfermedad post-COVID-19 o COVID-19 persistente.

La COVID-19 persistente afecta a pacientes de todas las edades, incluso a personas que solo tuvieron síntomas leves de COVID-19 cuando se contagiaron por primera vez.

Los síntomas son:

  • debilidad general
  • pérdida del olfato
  • dolor nervioso
  • trastornos del sueño
  • estrés.

La recuperación completa puede tardar hasta seis meses. Actualmente no existe ningún tratamiento para este trastorno.

Transmission of COVID-19

¿Cómo se propaga la COVID-19?

El virus SARS-CoV-2 se transmite de una persona a otra principalmente a través de diminutas partículas acuosas expulsadas al aire cuando una persona infectada respira y,especialmente, cuando habla, canta, grita, estornuda, tose, etc. Estas partículas pueden llegar a otras personas que estén cerca (normalmente a menos de dos metros de distancia), que pueden inhalarlas.

Las partículas más grandes (gotículas) también pueden caer en superficies que después tocan otras personas. El virus se puede quedar en las manos de estas personas y pueden infectarse al tocarse la nariz, la boca o los ojos. El virus puede sobrevivir varios días en superficies de plástico y de acero inoxidable. Pero también puede sobrevivir durante varias horas en superficies como el cartón o el cobre.

La transmisión de una persona infectada a otra puede empezar dos días antes incluso de que empiece a presentar síntomas. Por término medio, cada persona infectada infectará a otras cinco personas si no se toma ninguna medida para evitar la transmisión.

Por lo general, una persona tarda cinco o seis días en presentar síntomas después de infectarse. Sin embargo, este plazo puede variar entre un día y dos semanas.

Risk groups of COVID-19

¿Quién tiene riesgo de contraer la COVID-19?

Cualquier persona tiene riesgo de contraer el COVID-19.

Sin embargo, algunos grupos de población tienen más probabilidades de sufrir una enfermedad grave. Estos grupos son los formados por personas mayores de 60 años y mujeres embarazadas, así como personas con enfermedades subyacentes, por ejemplo:

  • obesidad
  • hipertensión
  • diabetes
  • enfermedad cardíaca
  • enfermedades crónicas que afectan a los pulmones y las vías respiratorias
  • enfermedades del sistema nervioso
  • sistema inmunitario debilitado.

Los síntomas en los adultos también tienden a ser más graves que en los niños. Aun así, los niños siguen transmitiendo el virus a los demás y algunos desarrollan una forma grave de la enfermedad.

Los espacios interiores abarrotados ayudan a que la COVID-19 se propague rápidamente: los centros penitenciarios, los centros de acogida para migrantes y las plantas de procesamiento de alimentos son lugares que han tenido brotes importantes.

Es posible que el aire frío o húmedo aumente las posibilidades de transmisión del virus.

Prevention of COVID

¿Cómo se puede prevenir la COVID-19?

La forma más eficaz de prevenir la COVID-19 es la vacunación, junto con intervenciones como el uso de mascarillas y el distanciamiento social. Las personas vacunadas tienen menos probabilidades de padecer una enfermedad grave o de necesitar hospitalización. Por este motivo, los organismos de salud pública están instando a todas las personas que puedan hacerlo a vacunarse completamente contra la COVID-19 lo antes posible. Más información sobre las vacunas contra la COVID-19.

Mantener la distancia física de los demás, una buena ventilación de los espacios interiores y el uso de mascarilla ayudan a detener la transmisión.

Lavarse las manos a menudo con agua y jabón o usar soluciones con base alcohólica también ayuda a evitar que el virus pase de las manos al cuerpo a través de los ojos, la nariz o la boca. Para más información, consulte: Infografía: Medidas no farmacéuticas

Treatment of COVID-19

¿Cuál es el tratamiento?

Se están empezando a comercializar medicamentos para tratar la COVID-19 que actúan directamente sobre el virus. Se utilizan principalmente para prevenir la enfermedad grave en grupos de alto riesgo.

El tratamiento principal para la mayoría de los pacientes con enfermedad grave siguen siendo las medidas complementarias, como el uso de oxigenoterapia y la administración de líquidos. Suelen ser muy eficaces.

Para obtener más información actualizada sobre los tratamientos contra la COVID-19, visite el sitio web de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA): Tratamientos y vacunas contra la COVID-19 o el sitio web de la Comisión Europea: Tratamientos para la COVID-19 (europa.eu)

 

Más información

 

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Referencia:

(1) Alocución de apertura del Director General de la OMS en la rueda de prensa sobre la COVID-19 celebrada el 11 de marzo de 2020. Disponible en:https://www.who.int/dg/speeches/detail/who-director-general-s-opening-remarks-at-the-media-briefing-on-covid-19---11-march-2020

 

Nota: La información que aparece en esta ficha tiene una finalidad puramente informativa y general y no se debe utilizar para sustituir los conocimientos especializados y el juicio clínico de un profesional sanitario.

Vacunas contra la COVID-19

La UE es responsable de garantizar que las vacunas seguras y eficaces contra la COVID-19 lleguen a la ciudadanía de la UE y el EEE. La Comisión Europea autorizó las vacunas contra la COVID-19 después de que las hubo evaluado la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y tras consultar a los Estados miembros de la UE. Las primeras vacunas se administraron a finales de 2020.